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Un solo candidato a rector muestra una Universidad en decadencia.
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Concluye su mandato el rector que, con un pésimo ejemplo de conducta, derribó parte del Jardín del Prado. Pero es que el único candidato a sucederlo es un vicerrector de aquél, y por tanto solidario en la acción contra Sevilla y en la contumacia de no resolver de una vez el derribo de una construcción ilegal. Por tanto, el futuro inmediato de la Universidad de Sevilla es tan nefasto como el presente. Y sólo si se repone ya de una vez el jardín expoliado volverá nuestra Universidad a poseer la imagen positiva que está en la memoria de los sevillanos. No concebimos que unos Rectores Magníficos como don José Antonio Calderón Quijano, don Francisco González García y don Camilo Lebón Fernández hubiesen incurrido en una majadería como ésa. Lamentablemente el actual rector y su sucesor son agentes de la fracasada Generación de 2004. ¿Quién puede pedirle a los jóvenes sensatez y responsabilidad si los rectores de nuestra universidad mantienen un comportamiento tan incívico, tan poco ejemplar, tan indigno de emulación? Si la Generación de 2004 ha fracasado es debido a responsables institucionales como éstos. No es sólo ese tonto presidente de Gobierno el que ha hundido a España y ha producido un fracaso generacional, es que con él son muchísimos irresponsables los que han contribuido a la decadencia. En definitiva, que el alcalde tiene que resolver esto y no demorarse más, y el candidato a rector debe actuar sin más dilación en defensa de la ciudad y no contra ella. Añadimos que el asunto es aún más grave: que únicamente haya un candidato a rector con semejante barbaridad en su currículo y ninguno más es una prueba suprema de que la decadencia continúa, y de que las expectativas de que la siguiente Generación sea constructiva son hoy por hoy impensables. Porque si después de ese desastre, ningún otro profesor de nuestra universidad quiere ser rector, evidentemente en la Universidad de Sevilla se ha perdido el sentido del sacrificio, y, menos que eso, el sentido de la responsabilidad. Cuando encontramos a jóvenes licenciados tan irresponsables como reivindicativos, tan incompetentes como quejicas, tan poco merecedores de confianza que apenas si despiertan interés en el mundo empresarial por contratarlos, no son ellos unos seres que no despiertan confianza, es que los que tendrían que ser ejemplos para ellos, sus profesores, no la merecen, y consecuentemente generan en sus discípulos los defectos que ellos poseen. Así no hay futuro, porque el porvenir comienza por mejorar a los dirigentes de las instituciones. Luego si estos no progresan, sino que pierden calidad, sus discípulos, en general, serán tan negados como ellos. Cuando en un coloquio se dice sencillamente que la gente ya no quiere tener responsabilidades es, ni más ni menos, porque los que deben dirigir la sociedad en sus distintas instituciones han perdido calidad. Una desgracia para España, una desgracia que no nace en los jóvenes; estos son productos de los adultos (las fotos han sido tomadas de absolutsevilla.com y ABC de 23 de junio de 2011). 10-2-2012 |
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De una vez el alcalde debe derribar la edificación ilegal del Prado.
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| Ya no se puede esperar más. El alcalde tiene la obligación moral de derribar lo construido ilegalmente en El Prado y reponer los árboles. No es aceptable que se esté demorando tanto, porque ya está siendo signo de dejación o de incompetencia. Y tiene que pagarlo la Universidad, que ha elegido a un rector tan necio, más semejante a estos frecuentadores de la prensa por ilegalidades o delitos que a la tradicional representación de la institución universitaria de la que nos sentimos orgullosos. Si el rector quiere entrar en política para asemejarse a tantos inútiles e incompetentes, que lo haga. Pero el alcalde, por su parte, tiene la obligación, y ya urgente, de hacer que se cumpla la razón y la legalidad. Fuimos no pocas las asociaciones, entre ellas el Grupo de Ciudadanos Independientes, las que ocupamos no pocas horas en protestar de aquella barrabasada. También estuvo allí el que ahora es alcalde, y por eso obtuvo entonces muchos de los votos que le han llevado al poder municipal. Luego está empezando a ser una estafa del alcalde el que no resuelva esto, en contra de los votantes, de las asociaciones que protestamos para que la razón se impusiera, y por consiguiente ya es hora de que el alcalde lo arregle. Y si el rector sigue demorándose, que el alcalde acometa las obras de derribo y pase factura luego a la Universidad tan mal dirigida, y si no paga, que se embarguen sus cuentas. De lo cual tiene que saber el alcalde de sobra, ya que es juez y no submarinista. ¡Que no se puede demorar más! Si el alcalde no repara esto, habrá aprobado las oposiciones de inepto (la foto ha sido tomada de ABC de Sevilla). 11-1-2012 |
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Undécimo fallo del alcalde.
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| S eguramente no es culpa del alcalde, sino de Maximiliano. Pero es que a éste lo ha nombrado el alcalde como delegado de urbanismo. Y no puede ser que Maximiliano le diga a los vecinos del Prado que sean ellos los que hablen con la Universidad para que busquen un acuerdo después de que un tribunal ha sentenciado que se tiene que desmontar la obra del Prado o destruirla, y reimplantar los árboles que se llevaron. Y, claro, eso no está bien. El alcalde anterior metió la pata, y el alcalde actual lo que tiene que hacer es darle la mano a los vecinos y a todos los que estuvimos allí quejándonos del atropello y de la estupidez de un Ayuntamiento torpe y de un rector de la Universidad más torpe todavía. Si el alcalde no tiene tiempo para entrevistarse con el rector, el que tiene que entrevistarse es Maximiliano. Y por supuesto que con el asesoramiento del alcalde, que para eso es jurista. No está bien que Vílchez, que es el apellido del delegado de urbanismo, declare que “el Ayuntamiento no va a hacer nada”. El alcalde es el que tiene que redactarles a los vecinos la instancia para que el fallo se ejecute. Para eso lo han votado. Lo han votado para que el Prado vuelva a tener jardines así que Maximiliano no se puede emancipar de esta responsabilidad y es él, o el alcalde, el que tiene que entrevistarse con el rector para de una vez desmontar la obra y reponer los jardines. Y además de inmediato. ¿O también hay que esperar en esto? (La foto ha sido tomada de ABC de 22 de julio de 2011). |
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Séptimo fallo del alcalde.
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| El nuevo alcalde había proclamado antes de las elecciones que la plantación de árboles sería una de sus “señas de identidad”. Reconocemos que no sabemos ninguna otra de sus señas de identidad, pero es bonito que hiciera esa declaración. Aunque no la ha cumplido. No han plantado un solo árbol ni él ni los diecinueve concejales, y nuestro Grupo piensa que con veinte se podría haber plantado por lo menos un arbusto. Así que ha transcurrido más de un mes y los árboles plantados son cero. Como quedan cuarenta y siete meses para que cumpla su mandato, si lo multiplicamos por cero, el producto es cero árboles en cuarenta y ocho meses. Lo cual no está bien para una seña de identidad. Veremos si el 11 de agosto ha sobrepasado el cero. No debe haber un solo alcorque sin árbol en Sevilla, ni ningún seto arrancado. Así que conversen los veinte y decídanse de una vez. También dijo el alcalde que con él Sevilla iba a funcionar como un reloj, así que despierten y adelante. Hay buenos funcionarios y empleados de parques y jardines para que, todos de acuerdo, inmediatamente, se empiece a trabajar en la seña de identidad del alcalde. (21-7-2011) |
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No queremos gastar más en la Alameda.
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No queremos gastar más dinero en la Alameda, pero su actual imagen es una desgracia urbana, con alcorques feos, separadores propios de un cementerio ramplón, unos cambios de nivel que rompen la estética para el descanso y el recreo, un estrechamiento agobiante para el paso de vehículos, y unas esculturas añadidas con un formato antiestético y una ubicación y un entorno desacertados. Total, que pasar por la Alameda es un disgusto tras invertir mucho dinero el Ayuntamiento. Lo más urgente que acometeremos es ensanchar el estrecho carril para permitir el paso de vehículos en doble sentido, permitir el estacionamiento de vehículos al menos de momento en una de las bandas del parque, para así facilitar el acceso a un lugar tan céntrico, teniéndose en cuenta que al día siguiente de la toma de posesión del nuevo Ayuntamiento suprimiremos el Plan Centro. Mejorar la Alameda no es prioritario, existiendo otras necesidades perentorias, pero lo que hemos mencionado sí se hará con urgencia. Además, ya hemos afirmado en otro artículo que el Metro tendrá estación en este lugar, que ya dispone de un pozo que se construyó con esa finalidad. Cuando el Metro llegue a la Alameda, los sevillanos sí que van a estar orgullosos y satisfechos del progreso (la foto ha sido tomada de sevilla.lanetro.com). |
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