| Es muy triste que se haya perdido una vida joven en una diversión que ya tiene que estar prohibida, porque no se puede tolerar un encuentro para emborracharse una multitud, ya que, como ha sucedido en este caso, la violencia aparece como una de las consecuencias negativas y trágicas. Nuestro Grupo tiene propuesto el que se construyan instalaciones adecuadas para diversión juvenil, y no permitirá el consumo de alcohol en la vía pública. Sólo una tolerancia equivocada para hacer el mal desencadena un drama así. La vida del joven de 23 años, Francisco Javier Guerrero Vargas, se ha terminado cuando comenzaba su período más fecundo. La desgracia es que el buen muchacho ha padecido la degradación de una época negativa y destructiva, ya lo hemos comentado en nuestro anterior artículo “Los jóvenes del 22 de mayo”. Esperábamos de Francisco Javier que él se sumara a la necesaria regeneración de la sociedad pero no le ha dado tiempo; él no pertenece a la generación que lo ha destruido sino a la siguiente. Si eliminamos gobernantes incompetentes que han llevado a España y a Sevilla a una situación desgraciada, empezará la posibilidad de que la generación de 2019, a la que pertenecía Francisco Javier pero que todavía no se había consolidado, supere de una vez tanta torpeza y tanta maldad. La muerte de Francisco Javier no es fruto del azar, sino de la necedad, aunque haya un criminal concreto, pero el criminal encuentra estímulo en una sociedad corrompida como la actual. Deben prohibirse inmediatamente las botellonas y beber alcohol en las vías públicas, y si las autoridades lo consienten es que continúan siendo los responsables máximos de ese crimen y de los que continuará habiendo. Rezamos por el alma del joven ibicenco, vecino de La Puebla de Cazalla. Cuánto lo sentimos; con nosotros en el Ayuntamiento así no habría sucedido. Y miren que el primer dato del encuentro fue estimulante, ya que, si en Granada se habían congregado 22.000, en Sevilla sólo lo hicieron 6.000. Tiene que desaparecer esto. Un joven de La Puebla de Cazalla debe venir a Sevilla para bailar, para pasear, para asistir a espectáculos deportivos, para hacer amistades o echarse novia, para ir al cine o al teatro, pero nunca para que sea asesinado en medio de una turba de borrachos. Ya está bien de decadencia, de esta depravación que traen unos poderes inútiles o corruptos. Unos poderes incapaces de dar trabajo a la juventud, de prepararla para un futuro mejor. Los incompetentes y los corruptos, ellos, ocupan asiento en el Senado para hablar lenguas regionales mientras otros inútiles ocupan cargos municipales, provinciales, regionales o nacionales. Que Dios acoja en su seno al isleño con ganas de vivir y al que la incapacidad gubernamental le segó la vida. Descanse en paz.
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