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Esperamos que Los 20 del Ayuntamiento no se gradúen en incultura.
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Lo decimos con ánimo colaborador, y por eso manifestamos nuestro deseo de que no se gradúen en incultura. No queremos repetir que el Grupo de Los 20 es inculto, nos duele. Pero es que tienen la obligación de aprobar, para lo cual primero tendrán que estudiar, porque si no estudian reciben suspensos. Viene esto a colación de que el monumento a Juan Pablo II no se puede instalar encima de una acera. No es ya que sea un gesto de incultura, es que se trata de una burrada. Ahí, encima del acerado, frente a la Giralda, sobre una peana que podría instalar todo lo más un perro salchicha. ¡Pero Juan Pablo II, Dios mío! Es de suspenso total sin posibilidad de recuperación. Ya está bien con la madre del Rey a caballo en lo alto de una acera, y que nos perdone la señora, haciendo el indio. Como que al caballo y a la amazona real deben trasladarlos a un emplazamiento más lógico. Así que olviden, por favor, de colocar a uno de los grandes papas de la historia de la iglesia, que visitó a Sevilla dos veces, en una acera para ver salir a la Virgen de los Reyes. Y menos aún con la desproporción entre el basamento y la escultura. Repetimos que hay que determinar de una vez una ubicación a tenor con el gran personaje, y por tanto insistimos en que uno de los lugares más a propósito es la Plaza de Cuba. Hasta nos hemos atrevido a hacer un montaje aprovechando el basamento del Murillo en la Plaza del Museo. No proponemos que se repita el pedestal, pero sí mantenemos que debe ser proporcionado a la escultura y al lugar, y ambos de acuerdo con el personaje. Sería ocasión incluso para invitar al Papa Benedicto XVI a que viniera a Sevilla a inaugurarlo, ya que el Pontífice desea volver a España, y es hora por tanto de que visite Sevilla. Así se lo comunicamos al arzobispo de Sevilla en la entrevista que mantuvimos con él el 5 de octubre de 2011. El prelado no tenía definido el lugar, pero sí había dicho que el monumento se inauguraría en octubre. Bueno, pues ya estamos en enero y aún no se ha tomado una decisión. Lo cual es muestra de incompetencia, pero más valdrá tarde si se hace bien, y no el ridículo. Así que insistimos en nuestra propuesta y en que se invite al Papa. Esta ciudad es así. Es una gran ciudad y nuestras acciones tienen que estar a ese nivel. (3-1-2012) |
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Nuestro presidente escribe al vicepostulador de la causa de beatificación del Venerable Padre Tarín.
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| Estimado Padre Diego Muñoz:
Animado por los favores logrados por intercesión del Padre Tarín, cuando supimos que la asesora laboral del Colegio Julio César, de Sevilla, Sonia, casada canónicamente el 27 de septiembre de 2002, no tenía descendencia pese a que llevaba tres años el matrimonio intentando conseguir tener un hijo, le entregué una estampa del Padre Tarín para que se encomendara al venerable pidiendo su mediación para que se lograra el ansiado suceso. Esto ocurría a primeros del año 2010. Sonia no conseguía quedar embarazada, y el 8 de junio del año 2010 realiza visita a una clínica especializada en fecundación in vitro. Contrata los servicios de los facultativos para obtener su propósito y como consecuencia de esto ese día se les encarga unas pruebas a los esposos para conocer la situación. Se efectúan los análisis. El 19 de julio de 2010 se presentan las pruebas en la clínica, y aquí se diagnostica que el marido es infecundo, y por tanto para que se produzca el embarazo es imprescindible someterse al tratamiento de fecundación. Sonia me informa al respecto, y yo le insisto para que rece como yo hago y se evite llegar al tratamiento para que sea la intercesión del Padre Tarín la que favorezca que Dios intervenga y se produzca un milagro. La tercera visita a la clínica tuvo lugar el 30 de julio de 2010. Ese día se fijan las pautas para comenzar el tratamiento, y los esposos deciden iniciarlo en octubre. Hay tiempo, pues, para seguir reclamando la mediación del venerable Padre Tarín. El 17 de agosto de 2010 me telefoneaba Sonia. Estaba embarazada sin mediación ninguna de la ciencia. Luego efectivamente el Padre Tarín había intercedido, y Dios había hecho el favor de refrendar al venerable para que se le declarare beato. Sonia estaba convencida plenamente, sin ninguna duda, de que se trataba de un milagro. Hacía falta esto, hacía falta que ella visitara una clínica para que se demostrara que de forma natural no quedaría embarazada; se había demostrado que para conseguirlo era necesaria una intervención científica. Y por eso era en este momento preciso en el que iba a quedar evidenciado que el milagro se había producido, que Dios había intervenido para resolver lo que de forma natural no conseguía el matrimonio; y no iba a hacer falta un remedio de la ciencia, ya que Dios había dispuesto que en el año centenario de la muerte de Tarín desde el cielo se hiciera pública difusión de que el valenciano fallecido en Sevilla en 1910 era un sacerdote santo. El milagro había ocurrido. No sólo Sonia sino toda la familia se llenaba de felicidad sabedores de que Dios había obrado un milagro. Tan trascendente era el suceso que su propia hermana y compañera de trabajo, declaradamente atea, desde entonces tiene una estampa del Padre Tarín junto a la pantalla del ordenador en que labora diariamente. No hacía falta ningún otro dato, pero resulta que la omnipotencia de Dios se manifiesta hasta en los detalles más sutiles, como el siguiente. Tanto Sonia como su marido, sin que puedan explicarlo, ya que se carece de antecedentes familiares, decidieron que el niño que había de nacer se llamara Nicolás. No pueden explicarlo, sólo saben que recibieron la inspiración de darle ese nombre, Nicolás, el que trae los regalos de Navidad, cuando nace el Niño, fruto de una intervención divina. El nacimiento se produjo el 4 de abril de 2011, gracias a Dios. El Padre Tarín, por fin, presentaba un milagro ante los hombres. Que la Santa Sede decida a continuación sobre lo que irrefutablemente ha decidido Dios. En Sevilla, a treinta de noviembre de dos mil once. |
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Nuestro más sentido pésame a la familia de don Juan Fernández Rodríguez García del Busto.
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Nos unía el amor a la ciudad, y fue alrededor del glorioso año 1992 cuando nos hicimos esta fotografía en el restaurante “El Figón del Cabildo”. Fue el escritor Manuel Díez Crespo el que más nos unió cuando en 1991 vino a Sevilla para presentar “Pemán y América”, el trabajo que había editado en Cádiz nuestro presidente (de pie séptimo por la derecha en la fotografía). Seguimos viéndonos en aquellos dichosos años, y de uno de los encuentros nos quedó la memoria de esta entrañable fotografía, de la que ya faltan algunos, que seguro que están en la Gloria, nunca mejor dicho. El ex alcalde Juan Fernández está en la segunda fila, de pie, el quinto por la derecha. No olvidaremos su talante, su sencillez y su capacidad para recordar sin nostalgia sino como elemento constructivo para pensar una ciudad mejor. Cuando telefoneamos a otro de los comensales para preguntarle por el ex alcalde, nos contestó inmediatamente: iluminó la ciudad. Así fue. El alumbrado de Sevilla era pobretón y lánguido antes de que Juan Fernández ocupara la alcaldía. Con él, todos los sevillanos advirtieron una transformación tan importante en el alumbrado de la ciudad al punto de que sería una de sus señas de identidad. No es ocasión ahora de hacer una historia de su mandato, sino de agradecerle su siempre actitud vital, su amor a la ciudad, y rezar por su alma, y es seguro que San Pedro ya habrá visto en el ordenador que tiene en su despacho el curriculum del que era hermano mayor honorario perpetuo de la Hermandad de Pasión. Y ya, de paso, mencionaremos a otros que tampoco nos acompañan: Isabel de Argüeso Hortal, esposa del ex alcalde, y que es la segunda por la derecha; Joaquín Carlos López-Lozano, el único sentado entre tan bellas mujeres, y que fuera director de ABC; Joaquín Noguera Rosado, primero por la derecha, miembro de la Academia Luis Vélez de Guevara, de Écija, autor de hermosas leyendas ecijanas; Buenaventura García García, detrás con gafas oscuras, que fuera fundador del Colegio Calderón de la Barca; y José Maza Selas, segundo por la izquierda, teniente de alcalde del Ayuntamiento presidido por Juan Fernández y muchos años directivo del Ateneo. Suele ocurrir que en un sepelio recordemos a otros que se han ido. Y como suelen hacerse comentarios el nuestro es festivo porque nos recuerda aquellos bonitos años de la Exposición Universal y a su vez la conciencia de que eran buenos sevillanos. (1-8-2011) |
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¿El alcalde está sobresaltado?
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El quinto fallo del alcalde es que no termina de decidirse sobre la ubicación del monumento a Juan Pablo II. Está pendiente de negociar, dice, con la Comisión Provincial de Patrimonio. ¡Pero quiere hablar ya de una vez con esa Comisión y decidirse! También quiere consensuar con el arzobispo, pues que consensúe de una vez por todas. Repetimos que un lugar idóneo es la Plaza de Cuba; el de la Avenida de la Constitución, donde estuvo Martínez Montañés, es desangelado. En todo caso el alcalde ya tenía que tener pensado suficientemente donde él pretendía ubicarlo, y no que todavía no lo tiene decidido. Si todo lo que se tiene que hacer en Sevilla va a funcionar con esta lentitud, el alcalde será un fiasco y los votantes quedarán defraudados. Vamos, que tiene que ser más decidido, y no queremos pensar que acaba de empezar y ya está aturdido. Y es que ha dicho “no ganamos para sobresaltos”. (19-7-2011) |
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La semana pasada alcanzábamos las 30.000 visitas. Se trata de una cifra muy importante, pues nuestra página, pese a que ya se celebraron las elecciones municipales hace más de un mes, y apenas si damos información, lógicamente, sigue recibiendo un considerable número de visitas, que agradecemos porque nos estimulan. Desde luego los lectores saben que no seguimos más intereses que la verdad y el progreso. Son nuestras metas, y a ellas dedicamos parte de nuestro tiempo a beneficio de los más. Con ese motivo hemos aprovechado para repetir las fotografías de Juan Pablo II y de la Plaza de Cuba pues ya habíamos sugerido que el único Papa que visitó Sevilla debería presidir una de las encrucijadas urbanas más atractivas para ubicar su monumento. El papa polaco fue un hombre constructivo, animoso y entregado; por todo ello nuestras 30.000 visitas merecen una ilustración como las elegidas ya que los visitantes responden a unas inquietudes, las nuestras, que quieren mejorar la ciudad. Nuestros lectores nos motivan. (12-7-2011) |
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