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Un programa constructivo para la ciudad de Sevilla.

Seguiremos pendientes
de Sevilla.

El milagro del Padre Tarín.


 

O lo hace Zapatero o Rajoy.

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El 16 de febrero de 2011 escribimos al Presidente del Gobierno proponiéndole que llevara a cabo la idea que nosotros hemos presentado en nuestra página para la creación de un millón de puestos de trabajo. Es incontestable su realización, y cualquier obstáculo burocrático, legalista, nunca podrá ser un impedimento para reparar, aunque sea parcialmente, la gravísima situación de España. A su vez en la misma fecha hemos escrito al presidente del Partido Popular para que tenga conocimiento de todo esto, y presione a la presidencia del Gobierno para que actúe. Si no lo hace, será Rajoy con un triunfo electoral el que pueda y deba llevarlo a la práctica sin dilación (estas imágenes han sido tomadas de "politicaymoda.com" y "foropolitico.es").


                                                                                                                           Sevilla, a 16 de febrero de 2011.

AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN
Palacio de la Moncloa
28071  Madrid


Estimado Señor:

                 En Sevilla hay más de doscientos mil desempleados y por tanto habrá que buscar una solución para nuestra ciudad y para toda España, ya que, como sabe la Nación, el paro no decae sino que se incrementa. Pensando en nuestra ciudad, aunque desde luego nuestra propuesta debe tener ámbito nacional para que se cumpla, una idea es emplear a trabajadores con ciertas condiciones que, de permitirse, supondría la generación de un millón de puestos de trabajo. Veamos. Se trata de que durante un año tan difícil y tan poco prometedor como éste, se autorice a las empresas para que puedan contratar desempleados eximiéndolas de los pagos a Hacienda y a la seguridad social, y permitiendo además que los empresarios despidan sin trabas, añádase que sin ninguna indemnización, a estos contratados en cualquier momento. Por otra parte, reconociéndosele al trabajador que acepte un puesto en tales condiciones el retorno al subsidio al que tenía derecho antes de ser empleado con esta fórmula, en caso de despido. Quiere decirse que estas contrataciones siempre serían para ampliación de plantilla y nunca para sustituir a otros trabajadores. No tenemos duda de que el mundo empresarial, en una emergencia como la presente, tan extrema, estaría dispuesto a efectuar cientos de miles de contratos en que la clave del compromiso sea que el trabajador consiga una productividad que considere interesante el contratante sin perjuicio para ninguna de las partes. Más aún, el trabajador contratado en estas circunstancias no acumularía derechos de antigüedad en ningún caso. Estamos en una grave emergencia, y por tanto lo que prima es el rabioso presente que pide más empleo y consecuentemente más ingresos para los ciudadanos. La economía se verá así dinamizada, y está claro que la productividad aumentará. Si el Gobierno de la Nación se complica con consensos y con burocracia, esto sería imposible realizarlo. Si, por el contrario, está dispuesto a salvar la situación de una vez y dejar de lamentarse, y piensa en soluciones válidas, directas y contundentes, que es lo que reclama este durísimo momento para cientos de miles de familias necesitadas perentoriamente de que se tome una gran decisión, tiene que decidirse a hacerlo. Una decisión que no puede estar coartada por formulismos retóricos o por intereses de grupos con afanes de protagonismo.

                 En la confianza de que se decida a asumir y ejecutar esta propuesta, y con la disposición de comentar cuantos aspectos hicieren falta, quedo al aguardo de sus noticias y le saludo muy cordialmente.



                                                                                                                             Sevilla, a 16 de febrero de 2011.

AL SEÑOR DON MARIANO RAJOY
Presidente del Partido Popular
Génova, 13
28004  Madrid


Estimado Mariano:

                   En Sevilla hay más de doscientos mil desempleados y por tanto habrá que buscar una solución para nuestra ciudad y para toda España, ya que, como sabe la Nación, el paro no decae sino que se incrementa. Pensando en nuestra ciudad, aunque desde luego nuestra propuesta debe tener ámbito nacional para que se cumpla, una idea es emplear a trabajadores con ciertas condiciones que, de permitirse, supondría la generación de un millón de puestos de trabajo. Veamos. Se trata de que durante un año tan difícil y tan poco prometedor como éste, se autorice a las empresas para que puedan contratar desempleados eximiéndolas de los pagos a Hacienda y a la seguridad social, y permitiendo además que los empresarios despidan sin trabas, añádase que sin ninguna indemnización, a estos contratados en cualquier momento. Por otra parte, reconociéndosele al trabajador que acepte un puesto en tales condiciones el retorno al subsidio al que tenía derecho antes de ser empleado con esta fórmula, en caso de despido. Quiere decirse que estas contrataciones siempre serían para ampliación de plantilla y nunca para sustituir a otros trabajadores. No tenemos duda de que el mundo empresarial, en una emergencia como la presente, tan extrema, estaría dispuesto a efectuar cientos de miles de contratos en que la clave del compromiso sea que el trabajador consiga una productividad que considere interesante el contratante sin perjuicio para ninguna de las partes. Más aún, el trabajador contratado en estas circunstancias no acumularía derechos de antigüedad en ningún caso. Estamos en una grave emergencia, y por tanto lo que prima es el rabioso presente que pide más empleo y consecuentemente más ingresos para los ciudadanos. La economía se verá así dinamizada, y está claro que la productividad aumentará. Si el Gobierno de la Nación se complica con consensos y con burocracia, esto sería imposible realizarlo. Si, por el contrario, está dispuesto a salvar la situación de una vez y dejar de lamentarse, y piensa en soluciones válidas, directas y contundentes, que es lo que reclama este durísimo momento para cientos de miles de familias necesitadas perentoriamente de que se tome una gran decisión, tiene que decidirse a hacerlo. Una decisión que no puede estar coartada por formulismos retóricos o por intereses de grupos con afanes de protagonismo.

                El texto anterior, tal cual, se lo he enviado al Presidente del Gobierno. Se lo digo porque es obligado que usted conozca la misiva. El proyecto puede realizarse y no debe esperar. Aprovecho para decirle que la verdad es que ya tenían que haberse celebrado elecciones generales. Reciba un afectuoso saludo.