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Un programa constructivo para la ciudad de Sevilla.

Seguiremos pendientes
de Sevilla.

El milagro del Padre Tarín.


 

El presidente de la Junta de Andalucía como Diocleciano.

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El tirano de Roma martirizó a tantos cristianos que favoreció más que San Pablo la difusión del número de seguidores del hijo de Dios. Por su parte, el presidente de la Junta, no martirizando sino generando la inanición y la desesperanza de los desempleados favorece el aumento de las devociones populares como la de ese portento que es San Judas Tadeo. Tampoco el presidente pretende aumentar la devoción de los parados y sus familiares, pero lo está logrando día a día con su incompetencia. Así que el mundo se hunde, hasta Estados Unidos está en un tris de declarar la bancarrota. En Portugal sube a 25º la temperatura de los ministerios. Zapatero en la ruina privatiza los dos mayores aeropuertos españoles (una barbaridad, porque en esos aeropuertos no habrá quien encuentre un asiento sin pagar un ojo de la cara). Y el presidente andaluz declara (que es asunto de la competencia de la sesión de psiquiatría de la Real Academia de Medicina) que los sevillanos tienen menos derecho a que se abra una tienda que los jerezanos; o sea, que la salerosa gente de Jerez de la Frontera se merece más atención de la Junta que los trianeros o los sevillanos. Claro que seguimos esperando que el nuevo alcalde apruebe la modificación del plan de ordenación urbana para que IKEA levante su segunda tienda, que generará 4.000 empleos, nada menos, y luego será la Junta la que tendrá que consolidar esa aprobación. ¡Porque si no es así, ¿para qué sirve la Junta de Andalucía?! ¿Para crear problemas? ¿Para obstaculizar el empleo? Para eso no hace falta la Junta de Andalucía. Si así se porta la Junta con Sevilla, le sobra a Sevilla la Junta, el Estatuto, el himno y la bandera. O sea, que la Junta no puede impedir, porque sería estúpido e inmoral, la creación de 4.000 empleos en la capital del paro, en el país con más parados de Europa. El nuevo candidato socialista pide un esfuerzo a la Banca para crear empleo; así de mal está España; ¿y los mismos de su cuerda van a impedir que se creen miles de empleos en Sevilla? Y quede claro que la culpa no es de Lehman Brothers, sino ¿de una conspiración ultracatólica madrileña socialista que ataca a IKEA por abrir sus tiendas los domingos? De verdad, de chiste; nos parece que ni Mingote ni los otros excelentes humoristas que nos divierten en la prensa nacional serían capaces de encontrar un resumen de este disparate sicopático. IKEA tiene que construir la segunda tienda en Sevilla, el nuevo alcalde tiene que aprobar de una vez la modificación del plan de ordenación urbana para que esto suceda, y si la Junta se resiste, que el candidato popular a la Junta declare al respecto, que todavía no lo ha hecho, y el alcalde inmediatamente consulte en referéndum a los sevillanos para que declaren sobre el particular. Con este presidente los socialistas no ganarán las elecciones. ¿Es que son tan ridículos que hasta prefieren perder las elecciones regionales antes que crear 4.000 empleos, ellos que lo despilfarran como esos 116.000 euros para una feria de la alianza de civilizaciones que aún no han justificado?. (19-7-2011)